El ORO Verde

Considerada en el siglo XVII un vicio satánico y prohibida por decreto por los conquistadores españoles, la infusión mas popular del Rio de la PLata va perdiendo sus misterios que comenzaran con las breves descripciones de  Ruiz Diaz de Guzman en 1612..

La práctica del uso de Ilex Paraguaiensis para la preparación de un tipo de té se originó en los tiempos pre-colombinos. Los primeros colonizadores usaron la bebida estrictamente para fines medicinales pero muy pronto aprendieron a apreciar sus vigorizantes cualidades derivadas de un alto contenido de cafeína. Preparaban y bebían el té de la misma manera que hoy en día. El agua hervida era vertida sobre una cantidad de yerba puesta en un vaso tipo calabaza llamado mate. Un canuto (bombilla) de madera o plata era usado para succionar la infusión. El hábito de tomar yerba de esta forma gradualmente se volvió una costumbre social, en que grupos de hombres pasaban el mate entre ellos recargando la vasija con agua caliente periódicamente.

** Los colonizadores españoles miraron inicialmente el habitual uso de la yerba como un vicio, pero este juicio cambió conforme al paso de los años y las posibilidades económicas que la yerba proporcionaba. Como la yerba era una producción espontánea de la tierra, en la legislación española fue considerada como un mineral. Como los otros minerales podía ser explotada por personas privadas bajo un sistema de licencia (beneficios), el dueño sin reservas era el monarca. El Rey reconoció tarde el valor potencial de su posesión.

** Durante la primera mitad de siglo XVII, el mayor centro de producción yerbatera estaba localizado en el nordeste del Paraguay, cerca de la cordillera de Mbaracayú. Al final de la década de 1680, el uso de la yerba como bebida se había extendido desde el Paraguay y las misiones jesuíticas a casi todas las regiones meridionales de América del Sur, y como 50.000 arrobas de yerbas paraguaya y misionera pasaban anualmente por Buenos Aires (1).

** Con el crecimiento de la demanda, la producción yerbatera se mostraba más y más vinculada con las misiones jesuíticas. La gran popularidad de la yerba mate atrajo tempranamente la atención de la Compañía de Jesús, cuyas muchas comunidades indias se encontraban bastante al sur de la cordillera de Mbaracayú y más cerca de los mercados de las provincias de abajo. La zona de las misiones, entonces, estaba bien situada para fomentar su propia industria yerbatera. Los jesuitas también tuvieron éxito en cultivar el arbusto de la ilex, un hecho no repetido por sus competidores seculares en el Paraguay, donde se utilizaba el proceso pre-colombino de extraer las hojas directamente de yerbales silvestres llamados minerales de la yerba. Los padres jesuitas usaban la labor de miles de indios misioneros para trasplantar arbustos desde las bosques hacia las plantaciones al lado de cada reducción. Ahí los trabajadores indios ponían las plantas en liños y las cuidaban con mucha atención. Los jesuitas habían aprendido que si podían sacar las semillas silvestres directamente después de sazonadas, podían echar la pulpa con facilidad y asi las plantas germinarían más rápidamente. Esas innovaciones tanto como los cambios favorables en la política y en el comercio, indicaban que la producción de yerba paraguaya iba a concentrarse en manos jesuitas. Sin embargo, no se obtuvo eso sin crear un antagonismo fuerte con los especuladores de la yerba radicada en la Asunción

Minerales esenciales como el potasio, sodio, magnesio y manganeso están presentes, no sólo en el análisis de la hoja sino que en la infusión que se obtiene de ellas. Otras vitaminas muy importantes se pueden obtener del mate, como las vitaminas B – 1, B – 2 , A, riboflavina, caroteno, colina, ácido pantoteico, inositol  y 15 tipos de aminoácidos, entre otros componentes. Es también rica en polifenoles, sustancias relacionadas a la prevención de numerosas enfermedades y además potentes antioxidantes que retrasan el envejecimiento celular.

Yerba Mate  

Ilex Paraguaiensis

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